fbpx
Blog, Blog Escuela de Negocios

El FOMO financiero: Gastar por presión social o redes sociales

Escrito por: Angela Lucia Barrios Rengifo, estudiante de Finanzas y Negocios Internacionales.

Nunca pensé que las redes sociales pudieran afectar tanto mi manera de gastar dinero. Para mí, Instagram, TikTok o Facebook eran solo formas de distraerme un rato después de clases o mientras descansaba del trabajo. Veía videos, memes, personas viajando, comprando ropa nueva o saliendo a restaurantes y simplemente seguía deslizando la pantalla sin darle mucha importancia.

O al menos eso creía.

Mi nombre es Laura, tengo 21 años y esta es la historia de cómo entendí que muchas de mis compras no nacían realmente de una necesidad, sino del miedo a sentirme “atrasada” frente a los demás.

Todo empezó poco a poco. Primero fue una salida que no tenía planeada. Luego unos zapatos “porque todo el mundo los estaba usando”. Después un café costoso solo porque el lugar se veía bonito para subir fotos. Sin darme cuenta, comencé a gastar más dinero tratando de seguir un estilo de vida que realmente no podía mantener.

Recuerdo especialmente una época donde sentía que todos avanzaban menos yo. Entraba a redes sociales y veía amigos viajando, comprando celulares nuevos, yendo a conciertos o mostrando compras que parecían sacadas de una película. Mientras tanto, yo estaba tratando de organizarme para pagar la universidad y ayudar en algunos gastos de mi casa.

Pero aun así quería encajar.

Entonces empecé a justificar gastos innecesarios con frases como:
—“Me lo merezco”.
—“Solo será esta vez”.
—“Después recupero el dinero”.

El problema es que nunca era solo una vez.

Comencé a usar más la tarjeta, a pedir domicilios constantemente y a comprar cosas que realmente no necesitaba. Lo peor era que la emoción de comprar duraba muy poco. A veces subía una historia, recibía algunos comentarios y horas después ya sentía otra vez esa necesidad de querer algo más.

Era como una competencia silenciosa.

Una tarde, mientras revisaba mi cuenta bancaria, me di cuenta de que prácticamente no me quedaba dinero para terminar el mes. Y lo más frustrante era saber que gran parte se había ido en cosas que hoy ni siquiera recuerdo. Ropa que casi no usé, salidas que no disfruté tanto y compras hechas más por presión que por verdadera felicidad.

Ese día entendí algo que me golpeó fuerte: estaba gastando dinero para aparentar una vida que realmente no tenía.

Fue ahí cuando escuché por primera vez el término “FOMO”, que significa Fear Of Missing Out, o el miedo a quedarse por fuera de algo. Y honestamente sentí que describía perfectamente lo que me estaba pasando. No quería sentir que me estaba perdiendo experiencias, tendencias o momentos que los demás parecían vivir todo el tiempo.

Lo peor es que las redes hacen que todo se vea perfecto. Nadie publica las deudas, la ansiedad después de gastar o la preocupación de no llegar a fin de mes. Solo vemos la parte bonita, y sin darnos cuenta empezamos a compararnos constantemente.

Después de reconocerlo, decidí cambiar algunos hábitos. Dejé de comprar cosas impulsivamente apenas las veía en internet y empecé a preguntarme:
—“¿Realmente lo necesito o solo quiero sentirme incluida?”

También aprendí a esperar antes de comprar. Si después de varios días seguía queriendo algo y realmente podía permitírmelo, entonces lo pensaba mejor. Muchas veces descubrí que el impulso desaparecía solo.

Otra cosa que cambió mucho mi mentalidad fue dejar de medir mi vida comparándola con la de otras personas. Entendí que cada quien vive procesos diferentes y que intentar aparentar estabilidad financiera puede terminar alejándonos precisamente de ella.

Con el tiempo empecé a sentir algo que no esperaba: tranquilidad.

Ya no me angustiaba tanto querer tener lo mismo que veía en redes sociales. Dejé de gastar por presión y empecé a enfocarme más en mis propias metas. Ahorrar, organizarme y sentirme en control me dio una satisfacción mucho más duradera que cualquier compra impulsiva.

Hoy sigo usando redes sociales, sigo saliendo con amigos y todavía me gusta darme gustos de vez en cuando. La diferencia es que ahora trato de hacerlo desde la conciencia y no desde la necesidad de demostrar algo.

Porque entendí que la verdadera estabilidad financiera no se trata de aparentar una vida perfecta en internet, sino de construir una realidad que nos haga sentir tranquilos incluso cuando nadie está mirando.

Compartir

Noticias relacionadas

Blog, Blog Escuela de Negocios

Escrito por: Angela Lucia Barrios Rengifo, estudiante de Finanzas y Negocios Internacionales. Hace unos años,…

Blog, Blog Escuela de Negocios

Escrito por: Isabella Figueroa Torres, estudiante de Finanzas y Negocios Internacionales. La primera vez que…

Blog Escuela de Negocios, Blog

Escrito por: Angela Lucia Barrios Rengifo Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a alguien…