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Edición Especial del Boletín IDEEAS

¿Qué pasó con la economía y el bienestar en el departamento de Córdoba? Análisis de las cuentas departamentales (1980-2024)

Por: Redacción IDEEAS

Universidad Tecnológica de Bolívar

Córdoba es un departamento reconocido por sus valiosos aportes a la construcción de la identidad regional y de la nación colombiana, de la misma manera que por la contribución de sus actividades primarias y de sus exportaciones mineras a la seguridad alimentaria y al desarrollo del sector externo colombianos. Allí nació parte significativa de la música popular del Caribe colombiano y de activos del patrimonio inmaterial como el sombrero vueltiao, estampa de colombianidad en el mundo. Con una extensión de 25.020 km² y más de 1,9 millones de habitantes esperados en 2026 (DANE), el departamento alcanza una densidad cercana a 76 hab/km², muy baja en comparación con Atlántico, el departamento más densamente poblado del Caribe colombiano (844 hab/km²). A la citada dotación de activos se suma un stock de tierras fértiles surcadas por el río Sinú y habilitadas para la agricultura, con salida al mar Caribe y una riqueza minera que le suponen como lugar de prosperidad. Sin embargo, su caso representa la paradoja de la abundancia de recursos naturales que no se ha traducido en desarrollo económico y social armónicos, acorde con su potencial (Pérez y Meisel, 2007).

Este Boletín IDEEAS examina los cambios productivos en Córdoba entre 1980 y 2024 a partir de la actualización de las Cuentas Departamentales recientemente divulgadas por el DANE. En el informe se plantea responder tres preguntas: ¿Cómo ha variado la relevancia económica de Córdoba en el contexto nacional y regional en casi medio siglo?, ¿Cómo se compara el nivel de vida de su población con el de los habitantes del Caribe colombiano y de los departamentos más prósperos del país?, y, por último, ¿Cómo ha sido su cambio en el perfil productivo y hasta qué punto este ayuda a entender su rezago en el contexto regional y nacional?

1. Importancia relativa en la Costa Caribe y Colombia

La economía de Córdoba ha perdido dinamismo e importancia en el contexto nacional y regional en el último medio siglo. Su participación en la economía del Caribe colombiano pasó de cerca del 14 % a finales del siglo XX a 11.9 % en 2024, lo que implica una reducción de casi una sexta parte en su aporte a la producción regional; no obstante, se observa un breve repunte a finales de los años noventa (Gráfico 1, línea roja). En el plano nacional, también retrocedió: de casi 1.9 % a alrededor del 1.6 % del PIB colombiano (línea verde). La menor importancia en el entorno regional y nacional coincide con la pérdida del aporte regional a la economía colombiana (línea azul), aunque en el caso de Córdoba este fenómeno es más acentuado. Como se verá en la tercera parte del informe, su base productiva ha virado de actividades agrícolas y ganaderas, y de un despegue pasajero de la industria en los años ochenta, hacia actividades mineras y terciarias que generan dependencia e insuficiente dinamismo económico.

2. Evolución del bienestar económico de los cordobeses

El PIB per cápita de Córdoba (Gráfico 2A, línea azul) evidencia una mejora sostenida desde 1985, reflejando un avance progresivo en el nivel de vida de su población. No obstante, este crecimiento ha sido más lento que el promedio nacional y que el de departamentos como Antioquia o Santander. Como advierten Bonet y Meisel (2008), la limitada diversificación y especialización productiva del Caribe han restringido la convergencia de los ingresos con el resto del país, y Córdoba constituye un claro ejemplo de ello. Aunque su producto per cápita prácticamente se ha duplicado en las últimas cuatro décadas, la brecha relativa frente a los promedios nacional y regional se mantiene: hoy representa cerca del 46 % del ingreso nacional promedio y el 73 % del regional (Gráfico 2B). Esta tendencia muestra que, si bien la economía cordobesa crece de forma estable, el progreso no ha sido suficiente para transformar su estructura productiva ni traducirse en mejoras proporcionales en el bienestar de sus habitantes. Como lo evidencia Espinosa (2020), Córdoba es un territorio donde los vínculos entre el crecimiento económico y el desarrollo humano han sido desequilibrados, es decir, registra un crecimiento económico relativamente bajo y avances modestos en el índice de desarrollo humano, lo cual se debe, según este autor, al hecho de que el crecimiento económico no ha generado respuestas favorables en la generación de empleo.

3. Cambio estructural y paradoja productiva

El cambio en la estructura productiva del departamento es notorio durante los 45 años analizados. Mientras que a comienzos de los años ochenta la economía cordobesa se sustentaba en el sector primario y secundario, hoy más del 70 % del valor agregado departamental depende del sector terciario (Gráfico 3, línea verde). Sin embargo, este tránsito no se tradujo en mayor productividad ni sofisticación económica , pues gran parte de los servicios que crecieron corresponden a actividades de bajo valor agregado, a saber, comercio, transporte o servicios de bajo grado de especialización. Así, Córdoba pasó de ser una economía agrícola con cierta base industrial a principios de los noventa (Gráfico 3) a ser una economía de servicios poco dinámicos, lo que explica la dualidad cordobesa: un territorio con abundancia de recursos naturales y culturales, pero con un desempeño económico que no logra reflejar dicho potencial.


Esta transformación ya había sido documentada en estudios históricos. En Demografía y economía del departamento de Córdoba, 1951-2019, el Banco de la República muestra que entre 1960 y 1975 el sector primario representaba alrededor del 64 % del PIB departamental, mientras que entre 2005 y 2020 fue el sector terciario el que pasó a liderar con la mayor participación. Es decir, la terciarización no es un fenómeno reciente, sino un proceso de largo plazo que, lejos de consolidar una economía más sofisticada, derivó en un predominio de servicios de bajo dinamismo. Las cifras actuales no hacen más que confirmar esa advertencia. El cambio sí ocurrió, pero la calidad de este no transformó de manera significativa el rumbo económico del departamento.

4. Córdoba y el auge del sector terciario ¿Qué actividades lideran el cambio?

El análisis de la estructura productiva de Córdoba evidencia una transformación profunda en las últimas décadas. Durante los años ochenta, las industrias manufactureras ocupaban un papel central en la economía departamental, con una participación cercana al 28 % del valor agregado. Sin embargo, desde los noventa se observa una marcada contracción hasta niveles inferiores al 15 %, lo que refleja un proceso de desindustrialización y una menor capacidad de generación de valor agregado (Abello et al., 2000). Paralelamente, actividades como la Administración pública, educación y salud han incrementado su participación, consolidándose como los principales motores de la economía y explicando buena parte del peso del sector terciario actual (Gráfico 4, línea negra).


Esta pérdida de protagonismo industrial contrasta con el comportamiento del sector minero, en particular con la extracción de ferroníquel, cuyas exportaciones registraron picos significativos entre 2006- 2008, y nuevamente en el periodo 2018–2019, correlacionándose de forma positiva y significativa con repuntes o contracciones del PIB departamental (vea Anexo 1). No obstante, la alta volatilidad de esta actividad demuestra que la minería no ha tenido un efecto estructural sostenido sobre el crecimiento económico. Para 2024, el valor agregado de minas y canteras apenas alcanza el 2.1 % de la producción departamental, lo que sugiere que la economía cordobesa sigue apoyándose en sectores de bajo dinamismo y en el gasto público, más que en una base productiva y exportadora diversificada.

A manera de resumen, las principales conclusiones de este boletín señalan que:

  • Córdoba redujo su participación en la economía nacional desde los años ochenta, perdiendo peso relativo frente a otros departamentos de la Costa Caribe y quedando rezagado frente a las principales economías del país.
  • El rezago se reflejó en los niveles de vida: el PIB per cápita departamental creció en términos absolutos, pero nunca logró converger al promedio nacional ni a las economías líderes, manteniendo brechas en bienestar para sus habitantes.
  • El tránsito hacia una economía de servicios no significó modernización productiva; por el contrario, consolidó una estructura dependiente de actividades de bajo valor agregado, limitando la capacidad del departamento para generar desarrollo sostenible.
  • Córdoba transitó de una economía agrícola e industrial a una dominada por servicios de bajo valor agregado, evidenciando una terciarización sin diversificación ni aumento de productividad.

BOLETÍN IDEEAS ®

Publicación del Instituto de Estudios en Desarrollo, Economía y Sostenibilidad (IDEEAS)

Universidad Tecnológica de Bolívar

Informe elaborado por María José Mejía Pertuz y Esteban Reinel Torres.

El análisis aquí realizado no compromete a la UTB ni a sus directivos.

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