Edición Especial del Boletín IDEEAS
Entre la economía del carbón y los servicios: Transformación productiva y nivel de vida en el departamento del Cesar, 1980-2024
Por: Redacción IDEEAS
Universidad Tecnológica de Bolívar
El presente número del Boletín IDEEAS analiza el desempeño económico y del nivel de vida en el departamento del Cesar durante casi medio siglo, entre los años 1980 y 2024. El informe es uno de la serie de análisis sobre la estructura y evolución de la economía en los siete departamentos de la Costa Caribe colombiana que el Instituto IDEEAS presenta a empresarios, gobiernos y sociedad civil de la región y el país. Cesar tiene una extensión de 22.905 km² y más de un millón de habitantes, de lo que resulta una densidad poblacional de 63 habitantes por km², la segunda más baja de la región Caribe, una paradoja de la aglomeración poblacional si se considera su riqueza natural y su papel como eje del corredor minero y agrícola. De hecho, su localización entre la Sierra Nevada de Santa Marta y el río Magdalena sustenta su diversidad natural y su papel estratégico como punto de conexión entre el Caribe y el interior del país. Sin embargo, la economía departamental sigue altamente concentrada en la minería del carbón, cuya caída reciente no ha logrado ser compensada por el resto de los sectores productivos, reflejando una estructura poco diversificada y vulnerable ante los ciclos extractivos (Herrera & Guerra, 2024). Por ello, surge una pregunta clave: ¿En qué magnitud una economía con abundantes recursos mineros y una ubicación estratégica se encuentra rezagada en productividad y bienestar frente a las regiones más ricas del país desde el punto de vista productivo?
El análisis se desarrolla a partir de las cifras más recientes de las Cuentas Departamentales del DANE, organismo que detalla por primera vez en su historia la estructura económica de los departamentos del país por un periodo mayor de 20 años (Meisel & Hanh, 2020, p.193). Este boletín responde varias preguntas: ¿Cómo ha evolucionado el desempeño de la economía cesarence en el contexto regional y nacional? ¿Qué avances se evidencian en el nivel de vida de sus pobladores y cuál es su perspectiva? ¿La economía departamental ha experimentado cambios positivos en su patrón de especialización productiva? Y, por último, ¿Qué caracteriza la actual estructura productiva del departamento?
1. Cesar en la Costa Caribe y en Colombia: contribución a la producción
A lo largo del siglo XXI, la economía cesarense ha ganado protagonismo tanto en el contexto nacional como en el regional. Esto contrasta con lo observado en la década de los ochenta, cuando su Producto Interno Bruto registró una trayectoria decreciente (ver Gráfico 1, línea roja) tras el colapso de la agroindustria algodonera, que afectó al sector agropecuario y debilitó los encadenamientos productivos asociados (Bonet y Aguilera, 2018). A partir de mediados de los noventa, el Cesar recuperó su peso relativo en la economía nacional, impulsado por el auge minero y, en particular, por la expansión de la explotación carbonífera en el centro del departamento (Bonet, 2007). Después de esta recuperación, la economía cesarense mantuvo un crecimiento sólido y sostenido (ver Gráfico 1), sin embargo, tras la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19 en 2020, la participación del Cesar en la economía nacional y regional experimentó un retroceso que no muestra señales de recuperación al cierre del periodo de análisis. En todo caso, el protagonismo ganado por la minería en la economía del Cesar se correlaciona positivamente con el aumento de la contribución de este departamento a la economía regional, aunque menos con la de la región en el país (Gráfico 1, líneas azul y verde).
2. Nivel de vida, ¿qué tanto ha avanzado?
Los cesarenses registraron una mejora en su nivel de vida en términos relativos, reflejada en el aumento sostenido del PIB per cápita durante el periodo de análisis (Gráfico 2A, línea morada). Aunque esta medida tomada como indicador de bienestar económico muestra que el ingreso por habitante del departamento llegó a duplicarse frente a su valor inicial en 1985, este crecimiento se encuentra rezagado frente al promedio nacional. En el Gráfico 2B (línea verde), se observa que desde 2005 el PIB per cápita del Cesar superó de forma sostenida el promedio de la región Caribe, lo que sugiere que sus habitantes, en promedio, alcanzaron un mejor nivel de vida que el resto de la región. No obstante, en el periodo postpandemia, pese a la expansión del sector minero y de otras actividades productivas, el nivel de vida de la población continúa rezagado frente al promedio nacional. De hecho, según el DANE, en 2024 la pobreza moderada y la pobreza extrema en el Cesar se ubicaron en 47.8 % y 17.4 % respectivamente, unas de las tasas más altas del país. En resumen, el mayor ingreso promedio oculta la realidad del departamento, ya que no se traduce en mejoras significativas en el nivel de vida de sus habitantes, lo cual pone en evidencia los débiles encadenamientos productivos del sector minero con la economía local.
3. ¿En qué tipo de economía se ha convertido?
El departamento del Cesar ha experimentado una profunda transformación en su estructura económica durante las últimas cuatro décadas. En 1980, su valor agregado se sustentaba principalmente en las actividades agropecuarias y mineras; sin embargo, hacia 2024, el peso relativo de estos sectores se ha reducido de manera significativa, en paralelo con el avance sostenido del sector terciario. Este proceso ha estado marcado por el auge minero-energético y el crecimiento temporal de la construcción, que impulsaron la economía durante ciertos periodos, pero sin generar una base industrial sólida ni sostenida. En contraste, los servicios, particularmente el Comercio, la Administración pública, educación y salud, han ganado protagonismo hasta llegar a representar el 57 % del valor agregado departamental.
Sin embargo, este predominio del sector terciario no necesariamente refleja un proceso de modernización económica. Tal como advierte Bonet (2007), se trata de una terciarización espuria, en la que el crecimiento de los servicios responde más al aumento del empleo informal y de baja productividad que a una diversificación genuina del aparato productivo. En el caso del Cesar, esta tendencia evidencia una estructura que, si bien se aleja del peso agrícola tradicional, aún no consolida sectores con mayor capacidad de generación de valor y competitividad (ver Gráfico 3). Aunque las actividades de transformación del sector secundario (industria y la construcción) no han predominado en la economía cesarense, sí registran un extenso periodo de desactivación (línea roja).
4. ¿Qué sectores explican la terciarización del Cesar?
La estructura productiva del Cesar muestra que la expansión del sector terciario se ha apoyado principalmente en las Actividades financieras, inmobiliarias y empresariales, que en los últimos años han ganado un peso creciente dentro del valor agregado departamental. A estas se suman Comercio, Transporte y servicios personales (educación y salud, por ejemplo), que mantienen una trayectoria ascendente, aunque con menor dinamismo. Como se señaló, actividades con mayor capacidad de generación de valor agregado, como la industria manufacturera y la construcción, presentan una participación limitada y volátil. Al mismo tiempo, la explotación minera, que llegó a dominar la economía durante la primera década de los 2000, ha perdido peso relativo tras el fin del auge carbonífero.
Este cambio evidencia una transición hacia una economía más orientada a los servicios, pero sin consolidar una base productiva diversificada. En consecuencia, la terciarización del Cesar se apoya en actividades de servicios intermedios y financieros, más que en una transformación industrial sostenida, lo que plantea el desafío de fortalecer sectores de mayor productividad y valor agregado (Gráfico 4 y Anexo 1).
A manera de resumen, las principales conclusiones de este boletín señalan que:
- Durante el último medio siglo (1980-2024) la economía cesarense ganó protagonismo tanto en el contexto nacional como regional, impulsada por transformaciones estructurales asociadas al auge minero.
- Aunque el aumento sostenido del PIB per cápita sugiere mejoras en el nivel de vida de los cesarenses, en 2024, la pobreza moderada y la pobreza extrema en el Cesar se ubican entre las más altas del país, evidenciando que el crecimiento del ingreso no se ha traducido en un mayor bienestar económico para la población.
- Cesar ha experimentado una transformación estructural marcada por la pérdida del sector primario y el avance del terciario. Aunque la minería y la construcción impulsaron su crecimiento, no logró consolidar una base industrial sólida ni diversificada.
- La expansión del sector terciario se origina en las actividades financieras, inmobiliarias, empresariales y en los servicios públicos, la educación y la salud. Este patrón refleja una terciarización basada en servicios de baja productividad y alta informalidad, con limitado aporte al desarrollo competitivo.
BOLETÍN IDEEAS ®
Publicación del Instituto de Estudios en Desarrollo, Economía y Sostenibilidad (IDEEAS)
Universidad Tecnológica de Bolívar
Autores: María Angel Morales y Stefany Díaz Cequeira.
Editor: Aarón Espinosa Espinosa
El análisis aquí realizado no compromete a la UTB ni a sus directivos.