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Edición Especial del Boletín IDEEAS

La Guajira: Cambio productivo y rezago (1980 – 2024)

Por: Redacción IDEEAS

Universidad Tecnológica de Bolívar

El presente número del Boletín IDEEAS analiza el desempeño del departamento de La Guajira durante el periodo 1980–2024, como parte de una serie de informes sobre cambios en la estructura productiva y el nivel de vida en los siete departamentos de la Costa Caribe colombiana. Con una extensión de 20.848 km² y una población que llegará a 1.08 millones de habitantes en 2026 (DANE), La Guajira se caracteriza por su diversidad étnica (incluso dentro de la más numerosa, la indígena) y por poseer una base económica históricamente ligada al comercio y las actividades extractivas y marítimas (López y Abello, 1998; Guerra, 2015). A pesar de registrar un PIB per cápita relativamente alto en comparación con otros departamentos colombianos, lo que haría pensar en un buen nivel de vida de sus habitantes, este departamento enfrenta un notorio rezago socioeconómico frente al promedio nacional y regional. De hecho, el presente en La Guajira es muy preocupante. En 2024, según el DANE, casi la mitad de su población (48.8 %) sufrió pobreza moderada y el 25.6 % pobreza extrema (pasó hambre); entre sus grupos étnicos esta problemática es peor: el 76 % de su población indígena sufre pobreza moderada, en tanto que el 56.5 % es pobre extremo.

Teniendo en cuenta su trayectoria durante el último medio siglo surgen preguntas clave para el análisis: ¿Cómo ha evolucionado la participación de La Guajira en la economía regional y nacional y qué factores explican su rezago frente a otros departamentos del Caribe? ¿Por qué el alto PIB per cápita de La Guajira es un “velo que encubre la realidad”, que no refleja bienestar real frente a los habitantes de la región y el país? ¿Ha habido transformaciones en su patrón de especialización económica o predomina aún la dependencia de las actividades mineras? Y, finalmente, ¿qué caracteriza hoy la estructura productiva guajira en el contexto regional y nacional? Con el fin de abordar estos interrogantes, el boletín se apoya en las Cuentas Departamentales y en retroproyecciones de población recientemente publicadas por el DANE, lo que permite analizar la evolución de un indicador de bienestar económico como lo es el PIB per cápita, los cambios sectoriales y las condiciones de vida de la población guajira.

1. La participación en la economía regional y nacional

Durante las últimas cuatro décadas, la economía de La Guajira ha tenido un desempeño ambivalente dentro del contexto nacional y regional. A pesar de su riqueza en recursos naturales, su posición estratégica en el Caribe y su potencial cultural y turístico, La Guajira continúa presentando rezagos sociales producto, en parte, de su falta de dinamismo económico. Hacia 1980, La Guajira representaba casi el 3 % de la economía regional (Gráfico 1, línea azul) y alcanzó su punto más alto durante la década de los 2000; sin embargo, a partir de la mitad de esa década comenzó a mostrar signos de desaceleración, perdiendo participación frente a otros departamentos del Caribe. A nivel nacional, su trayectoria fue similar: el departamento logró duplicar su participación, pasando de menos del 0.6 % en 1980 a un máximo de 1.2 % en los años 2000 gracias a los aportes de la economía de carbón; sin embargo, desde 2014 inició un retroceso que lo llevó a aportar menos del 0,8 % del PIB colombiano en 2024. En contraste, la Región Caribe mantuvo su participación relativamente estable en la economía del país, cercana al 14 % – 15 %, lo que evidencia que la pérdida de peso de La Guajira no obedece tanto a un declive regional, sino en gran parte a factores propios de la economía departamental.

2. PIB per cápita y bienestar. El nivel de vida de los guajiros (Gráfico 2, línea morada) ha experimentado un preocupante deterioro, evidenciado en la desaceleración del PIB per cápita departamental. A pesar de repuntar durante algunos periodos, este desempeño es muy limitado frente al avance del país y frente a regiones como Bogotá, Santander o Valle del Cauca. Una de las caídas más notorias -de casi 30 puntos en el indicador construido- fue en 2002, consecuencia de la recesión de 1999-2000; esta vulnerabilidad tiene otra expresión: las principales economías del país por esos años críticos redujeron el ingreso por habitante cinco veces menos que La Guajira (Gráfico 2A). Como han planteado autores como Hirschman (1958) y Meisel (1999), la capacidad de generar bienestar de una economía depende de los vínculos con las actividades locales, de allí que la economía extractiva de La Guajira genera un efecto enclave, donde las grandes empresas pueden operar sin integrarse con la economía local. Esto produce altos niveles de producción, pero pocos empleos locales y limitados beneficios para la población (Gobernación de La Guajira, 2021).

Con respecto a los promedios nacional y regional de nivel de vida, La Guajira presenta un declive que cumple más de 20 años. En 1985, el PIB per cápita representaba cerca del 80 % del promedio nacional (Gráfico 2A, línea color rojo); cuarenta años después, esta brecha se amplió cayendo hasta el 65 %. Un comportamiento similar muestra frente al promedio de la Región Caribe, lo que configura un patrón de rezago estructural, traduciéndose en menores oportunidades de empleo, acceso limitado a bienes y servicios, y reducción del bienestar material de su población frente al resto del país y la región. Como lo evidencia Espinosa (2020), La Guajira es un territorio donde son débiles los vínculos entre crecimiento económico y desarrollo humano, lo cual se explica porque el crecimiento económico no genera suficientes empleos que mejoren el ingreso de los hogares, lo que se refleja en una persistencia incidencia de la pobreza (Espinosa, 2020; p. 152).

Este deterioro es consistente con el presente del departamento y de su capital, Riohacha, que registran las más altas tasas pobreza monetaria en el Caribe colombiano, con 48.8 % y 25.9 %, respectivamente.

3. Patrones de especialización productiva

A mediados de los años ochenta, el sector primario se consolidó como el mayor aportante a la economía de La Guajira; al final de esa década logró su punto más alto de participación en el valor agregado departamental, con un 62 % (Gráfico 3, línea azul). El auge minero energético se correlacionó de forma negativa con el declive del sector secundario o de transformación (línea de color verde) y del sector terciario (roja), los cuales perdieron 15 puntos porcentuales de participación en el valor agregado, cada uno. La minería se mantuvo como el principal motor del crecimiento económico hasta mediados de la década de 2010. Según Aguilera (2018), la explotación de carbón en las minas de El Cerrejón representó un punto de inflexión en la estructura económica del departamento, al consolidar a la minería como la principal fuente de ingresos fiscales mediante regalías y exportaciones. Sin embargo, el sector terciario (servicios) también ha desempeñado históricamente un papel relevante en el crecimiento del PIB, llegando a superar desde 2016 al sector de materias primas, lo que sugiere una incipiente diversificación productiva (Gráfico 3, línea roja). No obstante, esta tendencia no ha significado una transición plena en la especialización económica, ya que el sector secundario (línea verde) continúa rezagado frente a los demás, lo que evidencia la dificultad del territorio para ampliar su base productiva.

4 ¿Diversificación? El desempeño de las actividades económicas

Actualmente, la economía de La Guajira se sustenta principalmente en dos pilares: la minería y los servicios de Administración pública, salud y educación (ver Gráfico 4, líneas morada y roja). Se trata de un rasgo que la distingue dentro del panorama regional y nacional. Al contrastarla con los años previos, la economía de La Guajira presenta cambios significativos: uno de los más notorios lo experimentó el sector agropecuario, que en 1980 representaba cerca de una cuarta parte del valor agregado departamental; en 2024, apenas alcanza un 5.6 % de contribución al valor agregado (ver Anexo 1).

Un segundo cambio en el perfil productivo guajiro lo representa la propia minería, que históricamente era la actividad económica predominante. Como se observa, desde 2019 pasa a ser la segunda en este departamento, siendo desplazada por las actividades de servicios arriba señaladas. Y, la tercera transformación más significativa ocurrió desde los años noventa: la desactivación de la industria manufacturera, de pequeña escala desde entonces. Este cambio coincide con la aplicación de las reformas aperturistas de los noventa, que echaron al traste con el surgimiento de la industria en departamentos como Sucre y La Guajira (Abello et al., 2000). En resumen, la estructura productiva de La Guajira ha transitado de un modelo agropecuario hacia uno basado en la extracción minera y, más recientemente, en la expansión del sector terciario; a pesar de ello, persiste una escasa diversificación productiva y una fuerte dependencia tanto de la minería como de los recursos fiscales.

A manera de resumen, las principales conclusiones de este boletín señalan que:

  • A pesar de su riqueza en recursos naturales, ubicación estratégica en el Caribe y potencial cultural y turístico, La Guajira enfrenta un notorio y preocupante rezago social y económico; esto refleja las barreras que enfrenta para haber traducido las épocas de auge minero en bienestar real para la población (bajo PIB per cápita).
  • La participación relativa del departamento en la economía regional y nacional ha sido volátil, alcanzando picos del 61 % durante el auge minero (1980–2000) seguido de un retroceso sostenido desde 2015, lo que refleja un desempeño rezagado frente a otros departamentos del Caribe.
  • El patrón de especialización económica continúa centrado en el sector primario y la minería, mientras que el crecimiento del sector terciario no ha logrado generar una diversificación productiva suficiente, manteniendo al sector secundario en niveles marginales.
  • La estructura productiva actual depende principalmente de la minería y los servicios públicos, con una agropecuaria y una industria manufacturera en declive, lo que evidencia la dependencia del departamento de los recursos extractivos y del gasto público.

BOLETÍN IDEEAS ®

Publicación del Instituto de Estudios en Desarrollo, Economía y Sostenibilidad (IDEEAS)

Universidad Tecnológica de Bolívar

Autores: Gabriela Pelaez Orozco y David Montaño Luna.

Editor: Aarón Espinosa Espinosa

El análisis aquí realizado no compromete a la UTB ni a sus directivos.

 

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