Edición Especial del Boletín IDEEAS
Dinámicas productivas y cambios en el nivel de vida: Análisis del departamento del Magdalena (1980-2024)
Por: Redacción IDEEAS
Universidad Tecnológica de Bolívar
El presente Boletín IDEEAS analiza la evolución de la economía y el nivel de vida en el departamento del Magdalena, entre los años 1980 y 2024, con el fin de identificar los principales cambios en su perfil productivo y en el bienestar de sus habitantes. Magdalena cuenta con una superficie de 23.188 km² y, según proyecciones del DANE, alcanzará cerca de 1,5 millones de habitantes en 2026, con una densidad aproximada de 64,7 habitantes por km². La pobreza multidimensional del departamento es del 19.2 % en 2024, una cifra considerablemente superior al promedio nacional del 11.5 %, lo que evidencia un notorio rezago social. Ubicado el extremo norte del país, este territorio combina una posición estratégica a lo largo de la orilla oriental del río Magdalena con acceso directo al mar Caribe. Posee una variedad natural y climática que le ha otorgado ventajas productivas, aunque también enfrenta retos en materia de integración económica y territorial, que han condicionado su desempeño en el contexto nacional (Barrios et al., 2024).
La trayectoria productiva del departamento refleja un comportamiento desigual frente al resto del país. Aunque su peso dentro de la economía regional se ha mantenido relativamente estable, su participación en el PIB nacional evidencia un retroceso paulatino, señal de rezago frente a regiones más dinámicas. Esta situación plantea responder varias preguntas pertinentes: ¿Cuál ha sido el desempeño de la economía del Magdalena en los últimos 45 años y cuál es su posición frente a los promedios regional y nacional? ¿Cómo ha repercutido este desempeño en las condiciones de vida de su población? Y, por último, ¿Se ha reflejado su desarrollo productivo en un patrón de diversificación ausente en la mayoría de las economías departamentales del Caribe colombiano?
1. ¿Qué tan importante es la economía magdalenense en el contexto regional y nacional?
En los últimos cuarenta años, la participación del Magdalena en la economía nacional ha mostrado un descenso sostenido, pasando de cerca del 1.45 % del PIB en 1980 a 1.3 % en la actualidad (Gráfico 1, línea roja), lo que implica una reducción de casi la décima parte en su aporte relativo y evidencia un crecimiento más lento que el promedio del país. En 2024, su contribución volvió a ser tan baja como cuando se iniciaron las reformas aperturistas, a principios de los años noventa. En el ámbito regional, su contribución a la economía del Caribe se ha mantenido estable alrededor del 9.2 %, lo que refleja resiliencia frente a la ligera pérdida de peso de la región en el PIB nacional, que pasó del 15.6 % en 1980 a 14.3 % en 2024 (línea verde). Esta estabilidad, sin embargo, no ha significado dinamismo y diversificación: la estructura productiva del Magdalena continúa marcada por una alta dependencia de actividades terciarias como comercio, transporte y otros servicios, y por una notoria disparidad entre sectores, factores que han limitado su capacidad de crecimiento sostenido. A diferencia de otros departamentos que han logrado diversificación, el Magdalena enfrenta el reto de fortalecer su base productiva para mejorar su competitividad en el contexto regional y nacional.
2. Las condiciones de vida de la población. Magdalena presenta una mejora de las condiciones de vida de su población, aunque su avance es más lento que en el agregado nacional, en especial, respecto de algunos departamentos prósperos como Santander y Valle del Cauca (Gráfico 2A). El PIB per cápita –el indicador que permite evaluar estas condiciones de vida- mostró un avance significativo entre 1985 y 1997, sin embargo, éste se ralentizó hasta la primera década del siglo XXI. En el periodo 2010–2019, se observa un estancamiento relativo que persiste hasta el día de hoy. Como hecho distintivo, no se observan mejoras en el nivel de vida en la post pandemia: mientras que el país ha recuperado la dinámica de crecimiento, así como los departamentos y regiones más prósperas, en Magdalena se ha estancado.
Al comparar el nivel de vida del Magdalena con el agregado de la Costa Caribe y de Colombia, se observa que la brecha se amplía de manera significativa, especialmente, frente a los promedios nacionales (Gráfico 2B, línea roja). El hito que define el declive del Magdalena frente a la región y el país es la crisis económica de 1999-2000: por una parte, la extendida recesión (seis trimestres consecutivos) interrumpe una prometedora fase de mejora (1991-1998), y por otra, afecta de manera permanente la capacidad de la economía departamental de ofrecer mejores medios de vida a su población. La desventaja frente al país es elocuente: en 1985, el PIB per cápita del Magdalena representaba el 53 % de la media nacional, y en 2024 tan solo el 45 % (Gráfico 2B, línea roja). En estos 40 años el PIB por habitante ha oscilado alrededor del 71 % del promedio regional, un hecho preocupante si se tiene en cuenta el rezago persistente de la Costa frente al agregado colombiano.
3. ¿En qué tipo de economía se ha convertido Magdalena? La economía del departamento ha mostrado históricamente un marcado predominio del sector terciario (servicios) sobre el primario (agricultura, actividades pecuarias, minería y otras actividades de explotación de recursos naturales) y secundario (industria y construcción). En 2024, actividades como Electricidad, gas y agua; Comercio, reparación, transporte y alojamiento; Actividades financieras, inmobiliarias, empresariales y de comunicaciones, así como de Administración pública, educación, salud, actividades artísticas y de entretenimiento, consolidan la importancia del sector servicios en la estructura económica del Magdalena. Conjuntamente, estas generaron el 76 % del valor agregado departamental; en 1980, esta contribución apenas superaba el 60 % (Gráfico 3, línea verde).
Otro aspecto que sobresale en Magdalena es el declive de las actividades primarias y de transformación (así también se reconoce a las del sector secundario), las cuales perdieron importancia relativa en la estructura productiva del departamento. A diferencia del sector primario, cuyo declive ha sido lento pero sostenido a lo largo del periodo de análisis, el sector secundario (línea roja) mostró en la primera década del siglo XXI una prometedora recuperación, sin embargo, desde 2012 registra una caída en la generación del valor agregado de 10 puntos porcentuales, la más acentuada en los 45 años. Como se verá en la siguiente sección, esta contracción de la producción no solo se produce por la pérdida de valor agregado de la industria manufacturera, sino también por la estruendosa caída de la construcción y obras públicas en el departamento.
Este fenómeno, como señalan Pérez y Meisel (2007), responde a una tendencia regional de desindustrialización y baja inversión en infraestructura, originada en debilidades institucionales y limitada planificación territorial, lo que ha derivado en una economía dependiente del sector terciario y vulnerable a los ciclos nacionales. A ello se suma la contracción del sector primario, que refleja desequilibrios en el uso del suelo y en la especialización productiva. En esta línea, Galvis (2010) explica que la asignación ineficiente del suelo (con extensiones agrícolas destinadas a ganadería extensiva de bajo rendimiento) ha generado un aprovechamiento subóptimo de los recursos y consolidado una estructura productiva desequilibrada. Como resultado, los sectores primario y secundario han cedido protagonismo frente al acelerado crecimiento del terciario, integrado por comercio, servicios, turismo y transporte.
4. ¿Cambio productivo? Análisis por actividades
La economía del Magdalena se estructura principalmente en torno a los servicios de Administración pública, educación y salud, y de las Actividades artísticas y de entretenimiento, que lideran la composición productiva departamental (Gráfico 4, línea roja). En segundo lugar, se ubican las actividades de Comercio, transporte y alojamiento, que conservan un papel importante, aunque presentan una tendencia leve a la reducción (línea verde). En tercer lugar, destacan las actividades financieras, inmobiliarias, empresariales y de comunicaciones, que han ganado dinamismo en los últimos años (línea café). Más abajo se encuentran el sector agropecuario, la construcción y las industrias manufactureras, todas con una trayectoria descendente. Finalmente, las actividades de electricidad, gas y agua, así como la explotación de minas y canteras, mantienen una participación mínima dentro del valor agregado departamental.
En términos de valor agregado, los servicios públicos, educativos y de salud aumentaron su participación del 15.3 % en 1980 al 35.8 % en 2024 (ver Anexo 1). Las Actividades financieras e inmobiliarias pasaron de 10.8 % a 16.1 %, mientras que el Comercio, transporte y alojamiento disminuyeron de 30.8 % a 23.1 %. El agro bajó de 22.8 % a 14 %, y la construcción y la industria manufacturera también cayeron, al igual que electricidad, gas, agua y minería, registran caídas sostenida. Magdalena ha transitado de una estructura basada en la agricultura y el comercio hacia una economía centrada en los servicios, impulsada por el turismo y la expansión del sector público.
Esta dinámica refleja un cambio estructural profundo impulsado por el turismo, que fortalece sectores como Administración pública, educación y salud, y el entretenimiento, además de estimular el crecimiento de los servicios financieros, inmobiliarios y empresariales. Tal como lo señala Mogrovejo (2019), la diversificación hacia actividades turísticas contribuye significativamente al aumento del PIB y al desarrollo económico nacional, tendencia visible en la modernización del Magdalena y en la consolidación del sector servicios como motor del crecimiento regional.
A manera de resumen, las principales conclusiones de este boletín señalan que:
- Desde 1980, la economía del departamento del Magdalena ha perdido importancia en la economía nacional, pasando de contribuir con el 1.45 % al 1.30 % del PIB colombiano; en el mismo periodo, esta economía no mejoró su aporte a la economía de la Costa Caribe (se mantuvo estable alrededor del 9 %).
- Su crecimiento ha sido menor al promedio nacional: perdió impulso entre 1996 y 2010, se estancó en la siguiente década y tuvo una recuperación débil tras la pandemia, afectando el bienestar de la población. De hecho, el nivel de vida, medido a través del PIB por habitante, se ha deteriorado para la población. El PIB por magdalenense es tan solo el 46 % del PIB de un colombiano típico.
- La economía de Magdalena ha sido tradicionalmente una economía asentada en los servicios; lo comprueba el hecho de que el sector terciario domine la economía (76,8 % del valor agregado), frente al primario (14.4 %) y secundario (9.6 %). Las inversiones en comercio, turismo, salud y servicios han sido significativas, esta profundización de los servicios ha traído consigo un perfil laboral altamente informal.
- La transición de una economía agrícola y ganadera hacia servicios y turismo refleja modernización, pero la dependencia del sector terciario y la pérdida de peso de lo tradicional plantean retos para un crecimiento más sostenido y equitativo.
BOLETÍN IDEEAS ®
Publicación del Instituto de Estudios en Desarrollo, Economía y Sostenibilidad (IDEEAS)
Universidad Tecnológica de Bolívar
Informe realizado por Gabriela Peláez Orozco y David Montaño Luna
Editor: Aarón Espinosa Espinosa
El análisis aquí realizado no compromete a la UTB ni a sus directivos