La cultura colombiana está de luto tras la partida de Totó la Momposina, quien falleció el pasado domingo 17 de mayo en Celaya, México, a los 85 años. Su mánager, Carolina Gorok, confirmó que la artista murió a causa de un infarto de miocardio, acompañada por su hija Angélica y sus nietos.
Sus hijos, a través de un emotivo mensaje, expresaron una “inmensa tristeza, pero también un profundo orgullo y gratitud”, destacando que su voz extraordinaria llevó a las mujeres y al pueblo colombiano a los rincones más lejanos del mundo.
El despertar de una diva (1969)
El camino de Totó hacia la inmortalidad comenzó con un acto de valentía juvenil. Según el libro Totó nuestra diva descalza, de Patricia Iriarte, fue en 1969 cuando la joven Sonia, de apenas 19 años, decidió inscribirse por cuenta propia en el concurso “La Orquídea de Plata”.
Con la seguridad que le daban sus previas apariciones en televisión y luciendo un vestido confeccionado por el maestro Muñoz Mora, interpretó “Dembadumba”. Con el apoyo de su familia en el tambor y los coros, demostró desde entonces la determinación de una artista que nunca se dejaría silenciar.
La innovación del “Sonido Totó”
Para el profesor Federico Ochoa Escobar, docente de la Universidad Tecnológica de Bolívar y doctor en Artes, lo que hacía única a Totó la Momposina era su capacidad de innovar radicalmente, trascendiendo la etiqueta de “divulgadora de tradiciones” hasta prácticamente “inventar un género musical”.
Desde su perspectiva, su singularidad radicaba en una postura política anticolonial clara, mediante la cual visibilizó las músicas negras y campesinas frente al racismo y la aporofobia. A ello se sumaba su maestría técnica para fusionar tambores tradicionales con instrumentos como el tiple, los bombardinos e incluso la guitarra eléctrica.
Esa esencia de “guerrera” y “cantadora” es el eje central de una investigación etnomusicológica de dos años y medio que el profesor lidera actualmente junto a un equipo de investigadores. El estudio, desarrollado bajo una beca del Ministerio de Ciencias, culminará con la publicación de un libro de distribución gratuita en septiembre, ofreciendo un análisis profundo sobre su recorrido y legado cultural.
Reconocimiento internacional y el misterio de “Pacantó”
Aunque en su propio Caribe fue en ocasiones excluida o subvalorada, Totó conquistó los escenarios internacionales en los años noventa gracias al movimiento de la World Music, lanzando discos en Francia e Inglaterra antes de alcanzar un gran reconocimiento en Colombia.
Para los expertos, la canción que mejor resume su legado es “Pacantó”, pues combina lo tradicional con su propuesta innovadora. La investigación de Federico Ochoa reveló que esta palabra probablemente es una deformación de la frase “Ya cantó Pablo Morales”, proveniente de un sexteto de San Basilio de Palenque que Totó adaptó y convirtió en un himno de identidad.
Un último adiós en su tierra
Sus hijos informaron que sus restos serán trasladados de México a Bogotá el próximo 27 de mayo, donde se realizará un homenaje póstumo en cuerpo presente para celebrar su vida y obra.
Definida por Federico Ochoa como una verdadera “guerrera”, Totó la Momposina permanecerá como símbolo del “orgullo de nuestra identidad”. Su partida deja un vacío físico, pero su voz seguirá siendo un faro anticolonial que reivindica las raíces negras y campesinas de la nación.

Homenaje y tributo en Cartagena
Mientras se espera el traslado de sus restos a Bogotá, la ciudad de Cartagena rendirá su propio tributo a la artista bolivarense.
La Alcaldía Mayor de Cartagena, a través del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), invitó a la ciudadanía a un homenaje con velas y cantos hoy, 19 de mayo, a las 5:30 p. m., en el Parque Espíritu del Manglar. Será una jornada dedicada a recordar sus relatos y músicas, celebrando la vida de quien, en palabras de Federico Ochoa, representará por siempre el “símbolo del orgullo de nuestra identidad”.