Consuelo Luzardo habló de su vida y trayectoria en el FICCI, en un encuentro marcado por la memoria y la reflexión sobre su profesión. La actriz será galardonada con el Premio Víctor Nieto, que reconoce su aporte a la televisión y el cine en Colombia.
Los aplausos no fueron tímidos ni de compromiso. Desde el inicio del conversatorio, el reconocimiento del público marcó el tono de un encuentro atravesado por la memoria, el humor y la admiración. “Espero que este conversatorio no sea de esos como de vigilia… eso, por mi parte, está asegurado”, dijo entre risas Consuelo Luzardo, conectando de inmediato con un auditorio que se mantuvo atento a cada una de sus historias.

La conversación, moderada por el también actor Nicolás Montero, se llevó a cabo el jueves 16 de abril en el Palacio de la Proclamación, en el marco del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. Más que repasar su trayectoria, Luzardo reconstruyó la evolución de un oficio que ha cambiado junto con el país a través de anécdotas, recuerdos y reflexiones: desde una “Bogotá conservadora” hasta una industria atravesada hoy por las plataformas digitales, que han reconfigurado las formas de producir, circular y consumir los contenidos.
Uno de los momentos más reveladores surgió al recordar sus inicios. “Era una ciudad muy encerrada, muy conservadora, y más si una era además de familia conservadora, doblemente conservadora”, afirmó. En ese contexto, la actuación aparecía como “una actividad exótica y extraña” dentro de su entorno familiar. Aun así, logró abrirse camino y formarse en la Escuela Nacional de Arte Dramático, en una época en la que la profesión apenas comenzaba a estructurarse en el país.
Esa misma precariedad marcó los primeros años de la televisión en Colombia. Lejos de la estructura actual, el medio se construía desde la improvisación y el trabajo colectivo. “Éramos realmente un universo muy pequeño… y todos hacíamos de todo”, recordó. Actores, locutores y estudiantes compartían espacios, funciones y aprendizajes en una industria que apenas comenzaba a tomar forma.
La lógica cambiaba por completo en la televisión en vivo. “Mientras lo estábamos haciendo, ustedes lo estaban viendo”, explicó Luzardo. Durante años trabajó en directo, entre dramatizados y comerciales. No había margen de error: “eso era cubrirlo y arreglarlo ahí como se pudiera… y si era muy grave, gritaban: ‘¡a comerciales!’”, dijo entre risas, provocando la reacción del público.

Ese tránsito también implicó aprender un nuevo lenguaje. Durante años, como ella misma lo señaló, la actuación en televisión se abordaba desde la lógica del teatro. Con la llegada de nuevos directores y formas de producción, ese enfoque empezó a cambiar. “Ya entendimos que teníamos que trabajar para las cámaras”, explicó, al referirse a un proceso que obligó a los actores a adaptarse a los planos, los tiempos y la fragmentación propia del medio audiovisual.
Más adelante, cuando le preguntaron por los retos de su trayectoria, Luzardo dejó claro que no hay uno solo. “Todo programa, todo proyecto en el que he entrado ha sido un reto”, dijo. Para ella, actuar pasa por darle vida a lo que está escrito y hacerlo creíble. “Si hubiera algo tan fácil, dejaría de ser emocionante”, afirmó.
El conversatorio también dejó ver una faceta más personal del oficio. Ante una pregunta del público sobre lo que menos le gusta de su carrera, respondió sin rodeos: “Lo que menos me gusta es que no me llamen”. La sinceridad de la respuesta generó risas, pero también evidenció una realidad que es la inestabilidad que acompaña incluso a las trayectorias más consolidadas.
A pesar de ello, su motivación sigue siendo clara. “Lo que más me gusta es poder contar historias”, dijo. “Que yo esté ahí haciendo mi partecita me produce un orgullo tan grande”, añadió.
El conversatorio cerró con una última pregunta del público: cuál había sido su mejor obra, su mejor novela o su mejor película. Luzardo evitó elegir. “A uno a los setenta y siete años no le pueden preguntar eso”, respondió entre risas, dejando claro que su carrera no se reduce a un solo momento.
El encuentro finalizó con una ovación del público. Luzardo recibirá el Premio Víctor Nieto a Toda una Vida, que reconoce su aporte al cine y la televisión en Colombia, y cuya estatuilla le será entregada el próximo sábado 18 de abril en la gala de los Premios India Catalina.