Bryan Lara, la certeza de que los sueños sí se cumplen

Este egresado UTB realizó sus prácticas profesionales en la NASA y además logró quedarse trabajando en esta agencia federal estadounidense.

Por Khatleen Sliger, Coordinadora de Comunicaciones Institucionales UTB

Su preparación, perspicacia, inteligencia, pero sobre todo su persistencia por cumplir las metas trazadas desde temprana edad, hicieron que Bryan Lara Tovar pudiera cumplir el sueño que muchos niños, jóvenes y adultos han tenido: trabajar en la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), la agencia de los Estados Unidos responsable del programa espacial.

Con tan solo 26 años logró entrar a la NASA, en Los Ángeles, a realizar sus prácticas profesionales, recién terminaba académicamente las carreras de Ingeniería Electrónica y Eléctrica de la UTB, pregrados que cursó además bajo la figura de doble titulación con el Politécnico di Torino, en Italia.

Su oportunidad en la Nasa llegó de repente, y no porque desde muy joven no la hubiese buscado, sino porque después de varios meses de haberse postulado y sin respuesta alguna, un día tocó a su puerta la gran noticia. Mientras estudiaba en Torino, en abril de 2015, se enteró de la competencia internacional SpaceApps Challenge que se realizaría en Roma. En ese evento los participantes deben plantear por grupos y en menos de 48 horas una solución atractiva a los desafíos propuestos por los organizadores. Los ganadores pueden construir conexiones, además de ser parte de una comunidad global de hackathon que abraza la colaboración multicultural para generar una innovación que cambie paradigmas.

Ese año el grupo con el que participó no fue seleccionado, pero él no desfalleció: continuó investigando, tratando de mejorar la manera en que planteaba las soluciones a los problemas esbozados por la NASA. Fue así como a finales de 2016 su grupo fue seleccionado y ganó el tercer puesto como proyecto más innovador. Esa experiencia lo ilusionó tanto que postuló su nombre a la NASA para realizar sus prácticas profesionales, al tiempo que preparaba su tesis de grado.

Seis largos meses tuvo que esperar para que a vuelta de correo electrónico la NASA le confirmara que era uno de los pasantes seleccionados. Su viaje a Estados Unidos se materializó, finalmente, casi un año después, en noviembre de 2017, y fue posible también, gracias a dos becas que le permitieron costearse su estadía allí: una con el Politécnico de Torino y otra con una fundación italiana.

Así fue como Bryan pudo entrar a realizar sus pasantías como investigador predoctoral en el área de misiones robóticas en la NASA. Tan bueno resultó ser su trabajo, que sus superiores en la NASA lo contrataron para que siguiera vinculado con ellos de tiempo completo. Ahora, como empleado, le dedica la mayor parte de su tiempo a la investigación espacial. Sin embargo, sobre su trabajo allí no entrega mayores detalles porque firmó una cláusula de confidencialidad.

Lo que Bryan sí puede contar es que en la NASA siempre tiene ante sí un proyecto acorde con sus capacidades: a medida que demuestra capacidades, sus superiores le asignan responsabilidades más demandantes. Por eso, para él su primer reto al ingresar allí fue dejar de lado sus propias limitaciones y empezar a abrirse a múltiples situaciones: todo un cambio de actitud que le ha permitido crecer personal y profesionalmente.

Cuando mira hacia atrás recuerda su paso por la UTB como un periodo de nebulosas, esos lugares donde crecen las estrellas. “Para mí la UTB es la cuna de muchas estrellas que van a salir más adelante”, dice con nostalgia.

También recuerda de su paso por las aulas que debía estudiar al menos dos veces para entender las lecciones dictadas en clase. “Tengo que decir que siempre me preocupé por obtener buenas notas sin sacrificar mis pasiones”.

A Bryan le apasiona la fotografía, la música, las artes audiovisuales, la ingeniería electrónica.  Fue tutor de RockUTB, una banda rock de la UTB, “tocar con los integrantes de la banda y hablar de música era siempre una de las mejores salidas del estrés en las semanas de exámenes “.

“Afortunadamente me fue bien y tengo que decir que cuando las cosas no andaban tan bien, siempre encontraba apoyo en mi madre, que al final terminó sabiendo más de circuitos y de potencia que de otras cosas”, expresa entre risas Bryan al preguntársele sobre su paso por la Universidad Tecnológica de Bolívar.

Cuando habla de su futuro, dice abiertamente que se imagina muchos años más en la NASA, pero especialmente quiere seguir tendiendo puentes entre ese mundo de oportunidades en el que se desenvuelve y quienes están en una búsqueda constante de aprendizaje, pero aún ven lejana la posibilidad de hacer sus sueños realidad. Quiere ser una voz de aliento para esos jóvenes, pues él es un ejemplo claro de cómo la disciplina y la persistencia convierten en realidad cualquier sueño.

Share via
Copy link
Powered by Social Snap